Me llamo Edith Piantini Martínez y mi nombre chino es Xiyu (熙玉). Soy dominicana y nací en noviembre de 2007 en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana. Actualmente soy estudiante de la carrera de Medicina en la Universidad Iberoamericana (UNIBE). En 2026, participé en la fase presencial de la República Dominicana de la 25.ª Competencia Mundial de Chino para Estudiantes Extranjeros Universitarios (Puente Chino) y obtuve el primer lugar. En la actualidad, estudio chino en el Instituto Confucio del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).

Mi profundo interés por la cultura china y el deseo de asumir el reto de aprender este idioma me llevaron a comenzar mis estudios de chino hace tres años. Para mí, el proceso de aprendizaje ha sido especialmente interesante, ya que cada carácter chino encierra una historia y cada festividad tiene su propio origen y significado. Poco a poco descubrí que aprender chino no consiste únicamente en dominar un idioma, sino también en adentrarse, a través de él, en una civilización con más de cinco mil años de historia y en apreciar su sabiduría y su singular encanto.
En 2025 participé en la fase presencial de la República Dominicana de la 18.ª Competencia Mundial de Chino para Estudiantes Extranjeros de Secundaria y obtuve el primer lugar, lo que me dio la oportunidad de representar a mi país en la final mundial celebrada en China. Cuando empecé a aprender chino, nunca imaginé que algún día viajaría a China, al otro lado del mundo. Esta experiencia me hizo sentir de verdad que el idioma chino me había abierto una puerta hacia un mundo completamente nuevo. Al llegar a China, todo me resultó novedoso y emocionante. Por primera vez vi con mis propios ojos la arquitectura china que aparecía en mis libros de texto; por primera vez escuché a la gente hablar chino con fluidez en las calles y callejones; y también sentí por primera vez de forma tan real que la cultura china estaba a mi alrededor. Durante la competencia, presenté actuaciones en chino, aprendí a cantar canciones en chino y asistí a un concierto de música clásica. Todas estas experiencias no solo ampliaron mis horizontes, sino que también me hicieron más segura de mí misma y más valiente.

Cuando participé en el concurso "Puente Chino" en China, me ocurrió algo muy curioso. Era mi segundo día en Beijing y, en el restaurante del hotel, quise pedir una botella de agua fría para mi madre. Sin embargo, me sorprendió ver que el camarero le echó agua caliente en la botella. Después de preguntarle, descubrí que allí ni siquiera tenían agua fría. Más tarde supe que muchos chinos tienen la costumbre de beber agua caliente porque consideran que es más beneficioso para la salud. Esta pequeña diferencia cultural me hizo experimentar por primera vez de manera real que las personas de distintos países tienen hábitos de vida y formas de pensar diferentes.

Al regresar a la República Dominicana, me dediqué al estudio del chino con aún más empeño y seriedad. Además de aprender los conocimientos lingüísticos, también participé activamente en diversas actividades culturales. Durante la celebración de la Fiesta de la Primavera en la Plaza del Monumento a los Héroes de Santo Domingo, interpreté junto con mi compañera la canción Habla chino (中国话). En el concurso del traje tradicional (hànfú) celebrado en el Barrio Chino de Santo Domingo, obtuve el tercer lugar. Asimismo, en la gala de la Fiesta de la Primavera del Instituto Confucio, también tuve la oportunidad de interpretar una canción en chino. Estas diversas y enriquecedoras actividades culturales me brindaron valiosas oportunidades de desarrollarme, permitiéndome no solo perfeccionar mis habilidades lingüísticas, sino también ganar más confianza y valentía.

Estos tres años de aprendizaje del chino han sido para mí no solo una experiencia de estudio de un idioma, sino también un viaje lleno de sorpresas y crecimiento. El chino me ha permitido conocer nuevos amigos de diferentes países, me ha brindado la oportunidad de adentrarme en China y conocerla de primera mano, y también me ha mostrado un mundo más amplio. En el futuro, espero seguir esforzándome por aprender chino, explorar más cosas maravillas aún desconocidas y convertirme en un pequeño puente de intercambio cultural entre la República Dominicana y China, para que más personas conozcan China a través del idioma chino y, al mismo tiempo, conozcan la hospitalaria y hermosa República Dominicana a través de mí.